¿Abolir el pasado o aprender de él?

William Zambrano C.

Borges, para mostrar que la pretensión de abolir el pasado es muy antigua, recordaba que el emperador de la China, Shih Huang Ti, tres siglos antes de Cristo ordenó que la historia comenzara con él,    lo que paradójicamente se convertía en “una de las pruebas de que el pasado no se puede abolir”, pues “tarde o temprano, vuelven todas las cosas, y una de las cosas que vuelven es el proyecto de abolir el pasado”.

Si lo pretérito no se puede suprimir, decidir qué recordar y sobre todo qué honrar en el presente, es una decisión que sí resulta posible.  Pero ello nos obliga a aproximar la historia como objeto de controversia, de discusión, pues lo legítimo en una sociedad democrática es que exista un debate, ojalá basado en el conocimiento y alejado de la imposición, la necedad o el calor del momento....

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