CONSULTA

Señor doctor
Marco Gerardo Monroy Cabra
PRESIDENTE DE LA ACADEMIA COLOMBIANA DE JURISPRUDENCIA
E. -s. -d.
Tema: CONSULTA GENERALIZADA.


Muy respetuosamente solicito que esa sabia
entidad, absuelva la siguiente consulta, sobre un tema que se
debate nacionalmente, pero que requiere la concepción
técnica-científica de lala Academia Colombiana de Jurisprudencia,
dada su importancia jurisdiccional y publica:


La Ley 791 de 2002, "por medio de la cual se reducen los
términos de prescripción en materia civil", establece el tiempo para
este fenómeno en forma diáfana y concreta.
En el artículo último (13) sostiene en forma terminante y
clara: "La presente ley rige a partir de su promulgación y deroga
todas las disposiciones que le sean contrarias".
La letra y el espíritu de esta normatividad, así como su historia
legislativa y sus mismos fundamentos, revelan que el fin propuesto
es la agilidad e inmediatez para ejercitar este fenómeno
legal-jurídico.
La Ley 153 de 1887 establece en su artículo 41:


"La prescripción iniciada bajo el imperio de una ley, y que no se
hubiere completado aún al tiempo de promulgarse otra que la
modifique, podrá ser regida por la primera o la segunda, a voluntad
del prescribiente; pero eligiéndose la ultima la prescripción no
empezará a contarse sino desde la fecha en que la ley nueva hubiere
empezado a regir".

"..pero eligiéndose la última la prescripción no empezará a
contarse sino desde la fecha en que la ley nueva hubiere empezado
a regir".

La pregunta, respetado sr. Presidente, gira en tomo a que si
este último corte está VIGENTE, o si fue derogado por la Ley 791
evocada.
Rendido servidor,
SANTIAGO ROMERO SÁNCHEZ


 


RESPUESTA DE LA
ACADEMIA

Señor doctor
Marco Gerardo Monroy Cabra
Presidente
Academia de Jurisprudencia.

Estimado señor
presidente:

Presento a la Academia
Colombiana de Jurisprudencia mi opinión sobre la consulta del señor
Santiago Romero Sánchez, pertinente a la eventual derogatoria
parcial del artículo 41 de la Ley 153 de 1887 por el 13 de la Ley
791 de 2002, ambos referentes a la prescripción adquisitiva de
dominio.

1.
Planteamiento de la cuestión.

1.1. El artículo
41 de la Ley 153 de 1887 dice:

?La prescripción iniciada
bajo el imperio de una ley, y que no se hubiere completado aún al
tiempo de promulgarse otra que la modifique, podrá ser regida por la
primera o la segunda, a voluntad del prescribiente; pero eligiéndose
la última, la prescripción no empezará a contarse sino desde la
fecha en que la ley nueva hubiere empezado a regir?.

Y el artículo 13 de la
Ley 791 de 2002, ?por medio de la cual se reducen los términos de
prescripción en materia civil?, dispone:

?La presente ley rige a
partir de su promulgación y deroga todas las disposiciones que le
sean contrarias?.

1.2. La consulta
solicita el criterio de la Academia sobre si está vigente o no el
segundo apartado hipotético del trascrito artículo 41, esto es,
?pero eligiéndose la última, la prescripción no empezará a contarse
sino desde la fecha en que la ley nueva hubiere empezado a regir?

2. Argumentación.

2.1. Como se sabe,
la Parte Primera ?artículos 1º a 49- de la Ley 153 de 1887, que
adicionó y reformó los códigos nacionales, la Ley 6ª. De l886 y la
57 de 1887, establece ?Reglas generales sobre validez y aplicación
de las leyes?.

La enunciada Parte
Primera, en efecto, expide normas fundamentales de interpretación de
la ley y de su aplicación en el tiempo, consagra el principio según
el cual la ley nueva no tiene efecto retroactivo o capacidad para
desconocer situaciones jurídicas adquiridas bajo el imperio de otra
anterior, y regula ciertos y determinados casos que de algún modo
escapan a la regla general. Con esta última perspectiva se refiere a
las leyes relativas al estado civil, al matrimonio, a la capacidad
de la mujer casada, a los hijos matrimoniales y extramatrimoniales,
a los derechos reales, a la posesión, a los derechos deferidos bajo
condición, al usufructo, a las servidumbres, a la solemnidad de los
actos jurídicos, a los contratos, a la ritualidad y sustanciación de
los procesos judiciales, a la materia penal y, en fin, a la figura
de la prescripción ?arts. 19 a 47-

2.2.
La doctrina coincide en que la ley es irretroactiva cuando
desconoce los actos consumados bajo el imperio de otra que deroga, y
por contera anula o cercena el derecho que emana de esos actos. La
ley antigua rige los actos jurídicos que se cumplen bajo su
vigencia, sin que la nueva los afecte en punto de arrebatar derechos
de aquél que los tenía, o, siguiendo ciertas orientaciones modernas,
sin que desconozca los hechos jurídicos cumplidos o las
consecuencias nacidas o extinguidas durante su imperio. Por la misma
razón la ley posterior se aplica de inmediato, con exclusión
de la antigua, a los actos que nacen y se realizan durante su
vigencia1.

2.2.1. Como ya se
indicó las dos enunciadas reglas generales de aplicación de la ley
en el tiempo tienen sus excepciones legales. Tal sucede con la
prescripción adquisitiva en cuanto el artículo 41 dispone, de manera
singular, a voluntad del prescribiente, la supervivencia de
la ley que la haya regulado. Para mayor claridad permítaseme
transcribirlo de nuevo:

?La prescripción iniciada
bajo el imperio de una ley, y que no se hubiere completado aún al
tiempo de promulgarse otra que la modifique, podrá ser regida por la
primera o la segunda, a voluntad del prescribiente; pero eligiéndose
la última, la prescripción no empezará a contarse sino desde la
fecha en que la ley nueva hubiere empezado a regir?.

Del texto se deduce que nuestro
legislador, siguiendo exactamente al chileno y con él las ideas de
Savigny, quien ?da opción al prescibiente para elegir la ley antigua
o la nueva de conformidad a la cual se rija la prescripción?2,
se apartó de la doctrina clásica, según la cual mientras no se
produzcan las condiciones indispensables para consumar la
prescripción el poseedor no tiene derecho alguno que deba ser
reconocido por la ley nueva.

El prescribiente es el que elige la
ley que rige su prescripción: si prefiere la antigua se realiza la
supervivencia de dicha ley; si quiere la nueva pierde el
tiempo de su posesión anterior porque ésta sólo rige para el futuro.
Según los argumentos que en Chile sustentan el pertinente proyecto
de ley, con esa solución se concilian los derechos del prescribiente
y los de aquéllos contra quienes se prescribe.3


2.2.1.1.
La reducción legal de un término de
prescripción es un asunto ciertamente distinto al que por ley rige
su aplicación en el tiempo. Uno y otro y por ende las leyes que lo
regulan no tienen capacidad alguna de contradicción. Por tanto, si
la ley 791 de 2002 no dispone un campo de aplicación temporal
distinto al señalado por la 153 de l887, si ambas no son
incompatibles y si la primera expresamente no deroga a la segunda,
síguese que ésta mantiene todo su vigor y alcance.4

Vigor y alcance que el artículo 41 de
la ley 153 de 1887, mantuvo en su integridad en frente de la Ley 50
de 1936, que también redujo el término de las prescripciones
treintenarias del Código Civil, entre ellas la adquisitiva de
dominio, como en su momento lo resolvió la Corte Suprema de Justicia
en un evento sustancialmente igual al que se analiza, haciendo suyas
las razones del legislador chileno para sustentar la ley, idéntica a
la colombiana sobre el punto, como atrás se dijo.5


3. Conclusión.

3.1. El artículo
13 de la ley 791 de 2002, conforme al cual ésta ??rige a partir de
su promulgación y deroga todas las disposiciones que le sean
contrarias?, no deroga, expresa o tácitamente, el 41 de la ley 153
de 1887.

Con toda atención,

Alfonso Guarín Ariza


______________________________________




1 En este sentido y en los aspectos que
adelante se tocarán sobre el tema se refieren, por ejemplo, Claro
Solar, Luís ?Explicaciones del Derecho Civil Chileno y Comparado,
V. I p. 60 y s.s.-, Alessandri Rodríguez, Arturo y Somarriva
Undurraga, Manuel ? Curso de Derecho Civil, T. I. V. 1., p.174 y
s.s.- y Valencia Zea, Arturo ?Derecho Civil, Parte General y
Personas, p. 313 y s.s.





2 Alessandri Rodríguez y Somarriva
Undurraga. Ob. cit. p. 213.




3 ?En materia de prescripción el proyecto
adopta un partido que si bien no se conforma rigurosamente a los
principios teóricos que imperan sobre este punto, es con todo el
que mejor armoniza las expectativas de los actuales prescribientes
con los derechos de aquéllos contra quienes se prescribe. Es
indudable que una prescripción no consumada no alcanza a conferir
un derecho adquirido al prescribiente. La nueva ley, podría, pues,
cortar el curso de sus esperanzas, prolongando o disminuyendo el
plazo que la anterior exigía, o aun declarando imprescriptibles
las cosas sobre las que versaba la prescripción. Pero de la
aplicación estricta de estos principios podrían resultar
inconvenientes graves. Bien podría suceder que por
consideraciones personales u otros motivos ajenos a la renuncia
presunta del derecho que se prescribe, el titular de ese derecho
hubiese dejado de ejercerlo, contando para ello con el plazo que
la ley le señalaba. Si antes de la expiración de este plazo una
nueva ley viniese a redimir el término de la prescripción, su
derecho quedaría súbitamente extinguido y castigada la generosidad
o indulgencia de que hubiese usado para el prescribiente?Dándose
al prescribiente la facultad de elegir entre el término señalado
por la antigua ley y el que prefija la nueva él verá por cual de
ellos más le convenga decidirse. Si prefiere la antigua ley,
ninguna innovación se producirá en su condición ni en las de los
derechos de la persona contra la cual está prescribiendo. Sí, por
el contrario, elige la nueva, ningún ataque se inferirá a los
derechos de este último, desde que todos los requisitos
constitutivos de la prescripción deben realizarse después de que
dicha ley haya sido promulgada?. Cit por Alessandri y Somarriva.
Ob. cit. p. 214. (Las negrillas son nuestras)



4 Es oportuno anotar que la Corte
Constitucional declaró exequible el aludido artículo 41 de la ley
153 de 1887, en sentencia 398 de junio de 2006.




5
?Aunque el art. 1º. De la ley 50 de 1936 redujo
a 20 años el término de todas las prescripciones treintenarias
establecidas en el C. C., tales como la extraordinaria adquisitiva
de dominio, también lo es que tal disposición no modificó el art.
41 de la ley 153 de 1887. El principio de la no retroactividad de
la ley, en materia de prescripción, y a que alude la norma citada,
rige y domina en la interpretación del art. 1º. De la ley 50 de
1936, de donde se desprende que al quedar reducido a veinte años
el término de las prescripciones treintenarias, no quiso el
legislador modificar el término de las que había empezado a correr
bajo el imperio de la antigua ley. Sólo en virtud de la voluntad
del prescribiente puede modificarse el término para prescribir y
aceptarse el de veinte años; pero en este caso, con el objeto de
no desconocer o vulnerar la situación y derechos de la persona
contra quien se puede alegar la prescripción, esta no empieza a
contarse sino después de la fecha en que haya empezado a regir la
nueva ley? (Cas., marzo 17 de 1939. XLVII, 725). En idéntico
sentido S. de N. G., enero de 1955. LXXIX, 619.

 

RESOLUCIÓN


Resolución
No 006 de 2006 (Junio
14 de 2006)Por la cual se aprueba la
ponencia con autoridad de la
Academia.


VER OTROS CONCEPTOS