Develación
del retrato del Académico Honorario Alfonso López Michelsen
BOGOTÁ, 23 DE NOVIEMBRE DE 2006
En acto solemne de
esta fecha, se develó el retrato al óleo del Académico Honorario
Alfonso López Michelsen,
elaborado por el maestro Justiniano Durán. Esta obra se incorpora a
la galería de la institución, en la que figuran sus más conspicuos
miembros. En el acto hicieron uso de la palabra el Presidente de la
Academia y el homenajeado.
Palabras del Presidente de la Academia, Dr. Marco Gerardo Monroy Cabra
MERECIDO
RECONOCIMIENTO
Estamos reunidos en este
recinto de la Academia Colombiana de Jurisprudencia para descubrir
el retrato del miembro honorario de esta Corporación doctor Alfonso
López Michelsen.
Ya en ceremonia celebrada
con motivo de la conmemoración de los 110 años de existencia de esta
Academia tuve la oportunidad de referirme a la trayectoria jurídica
del doctor Alfonso López Michelsen, así como a su pensamiento
jurídico.
En esta oportunidad debo
reiterar que dada su reconocido criterio jurídico como
constitucionalista, internacionalista, y pensador político, es un
acto de justicia que su retrato esté al lado de los más importantes
juristas que han pertenecido a esta Academia y cuyo retrato preside
todas las deliberaciones de la misma.
Este acto es un
reconocimiento a una larga vida dedicada al servicio de los altos
intereses nacionales y a su preocupación constante por defender el
interés público.
En esta ocasión quiero
destacar su participación en los asuntos internacionales sin que eso
signifique desconocer sus aportes al derecho constitucional y a la
teoría del derecho.
Su actuación en asuntos
internacionales se puso de relieve como Ministro de Relaciones
Exteriores, como Presidente de la República, como miembro de la
Comisión Asesora de Relaciones Exteriores, como consultor, como
escritor, como dirigente político, y como cultor del derecho
internacional.
Merece especial
reconocimiento su decisiva intervención en la delimitación marítima
mediante la suscripción de tratados con Panamá, Costa Rica, Haití,
República Dominicana y Ecuador lo que permitió prácticamente la
duplicación del territorio nacional.
Asimismo, hay que
resaltar su política de “respice similia “que significa mira a tus
semejantes en contraposición del “respice polum”del Presidente Marco
Fidel Suárez, que permitió una nueva visión pluralista y la
globalización de las relaciones internacionales.
Es importante recordar su
activa defensa de la recuperación de la soberanía panameña en el
Canal, al convertir la causa panameña en latinoamericana, y al
lograr que Panamá, recuperada la soberanía sobre el Canal, le
respetara los derechos que se le habían otorgado por los Estados
Unidos.
En su mandato se logró la
universalización de las relaciones diplomáticas, incluida Cuba con
que se reanudaron relaciones en 1975.
Igualmente hay que poner
de presente su intervención en la construcción del denominado
entonces Nuevo Orden Económico Internacional que pretendía el
reconocimiento de los derechos económicos de los Estados en orden a
lograr la justicia internacional.
Puede decirse que a
través de su participación como Ministro de Relaciones Exteriores,
como Presidente y ahora como Expresidente en la Comisión de
Relaciones Exteriores le ha permitido dar su consejo oportuno en los
grandes problemas de la política internacional de Colombia teniendo
siempre presente el interés nacional.
LOS DESAFIOS DEL DERECHO
INTERNACIONAL DEL PRESENTE.
Permítaseme en esta
ocasión y dada la autoridad que tiene el doctor Alfonso López
Michelsen en materias internacionales expresar algunas reflexiones
sobre el derecho internacional en el tiempo actual.
La actual noción de orden
internacional no solo es jurídica y política, sino ideológica,
económica, social y cultural.
No solo se atiende al
logro de la paz y seguridad sino a resolver nuevos desafíos como el
terrorismo, el narcotráfico, la pobreza extrema, el grave deterioro
del medio ambiente, la existencia de delitos internacionales y de
lesa humanidad, la grave violación de los derechos humanos, el
aumento de los nacionalismos y la intolerancia que impide resolver
muchos conflictos internos e internacionales.
Estos cambios han
producido la tendencia hacia la autotutela en el orden jurídico
internacional que no es otra cosa que el unilateralismo que es
contrario a la cooperación y colaboración internacionales en la
solución de los conflictos internacionales.
Por esta razón es urgente
la reforma de la Carta de las Naciones Unidas para reforzar los
mecanismos de solución pacífica de conflictos mediante la acción y
presencia de las Naciones Unidas, o idear nuevos mecanismos eficaces
que permitan la solución pacífica de cualquier conflicto.
Hay que analizar las
implicaciones y peligros que envuelven las nuevas tendencias hacia
la denominada legítima defensa preventiva, o la ampliación
preocupante de la tesis de la intervención humanitaria que está
flexibilizando el principio de la no intervención.
No se han analizado las
implicaciones la sustitución de la doctrina de la destrucción mutua
asegurada (conocida como MAD por sus iniciales en inglés) por el
nuevo concepto de destrucción solitaria asegurada ( conocida como
SAD por sus iniciales en inglés). Al efecto algunos consideran este
paso como estratégicamente regresivo.
Asimismo, no se han
estudiado las consecuencias de la distinción entre anticipación y
prevención. La primera responde a una amenaza inminente. La segunda
evita que siquiera surja tal amenaza. A veces se fusionan ambos
conceptos.
El internacionalista Zbigniew
Bzezinski
hace estos comentarios al respecto:
“La
anticipación puede justificarse atendiendo a razones de interés
nacional supremo en presencia de una amenaza inminente y, por lo
tanto, prácticamente siempre (y casi por definición) es unilateral.
Para justificar (al menos, retroactivamente) un acto de semejante
arbitrariedad se requiere un trabajo extraordinariamente bueno de
los servicios de inteligencia. La prevención, sin embargo, debería
ir precedida, en la medida de lo posible, del despliegue de una
elevada presión política (que incluyera el apoyo internacional) a
fin de adelantarse a sucesos indeseables, y debería implicar el
recurso a la fuerza sólo cuando se agotasen todas las demás
posibilidades de solución y la disuasión hubiese dejado de ser un
alternativa creíble. Los fallos a la hora de discernir entre uno y
otro tipo de situación- sobre todo, los de la propia superpotencia,
que es la que dispone de mayores medios de disuasión- podrían
precipitar una epidemia de guerras =preventivas= unilaterales
camufladas bajo la etiqueta de =anticipatorios=”
Este mismo autor expresa
que tanto el terrorismo como la proliferación de armas de
destrucción masiva constituyen los mayores peligros de la humanidad.
Pero agrega que “ambos son síntomas de un mal global básico. Sólo la
puesta en práctica persistente de una estrategia de alcance mundial
que aborde las causas subyacentes del conflicto global puede reducir
la actual inseguridad estadounidense. Para ello se precisa la
movilización de un apoyo internacional de tal magnitud que haga que
la alianza que derrocó a los totalitarismos del siglo XX parezca
incluso pequeña. El poder global de Estados Unidos es el punto de
partida necesario de esa estrategia, pero no puede ser su punto de
destino histórico.”
El actual derecho internacional, según
lo expresa Cástor Miguel Díaz Barrado
aboga por la validez universal de los derechos humanos, por el
fortalecimiento de sistemas democráticos, por la afirmación
constante del desarrollo, y se orienta a la consecución de la paz en
todas sus dimensiones.
El Secretario General de
Naciones Unidas en el Programa de Desarrollo (A/RERS/5/240, 15 de
octubre de 1997, pár. 6) sostenía que “uno de esos cambios, cuya
importancia es cada vez mayor y que afecta a todos los países, es el
proceso de mundialización impulsado por el mercado, especialmente
debido a los rápidos avances en el intercambio de información y las
telecomunicaciones. Este proceso comprende la integración creciente,
en distintos grados, de los mercados mundiales de bienes, servicios,
capitales, tecnología y mano de obra, lo cual ha dado lugar a una
mayor apertura y una mayor libertad de movimiento de los factores de
producción y ha creado más oportunidades de cooperación a nivel
internacional.”
Sin embargo, como se ha
expresado existen problemas como la práctica del terrorismo
internacional, la actuación unilateral de algunos Estados al margen
de la ONU, subsisten conflictos sin resolver, falta compromiso de
los Estados para la reducción de los gases, no se observa
cooperación eficaz para la lucha contra la pobreza absoluta, y no se
ha pasado de la coexistencia y cooperación hacia la solidaridad y la
justicia social.
Si bien cayó el muro de
Berlín y llegó a su fin la guerra fría, subsisten los nacionalismos,
la intolerancia, al mismo tiempo que aumenta la globalización
aumenta también la fragmentación y la pobreza crítica, se ha
debilitado el principio de no intervención con las novedosas teorías
de la legítima defensa preventiva y la intervención humanitaria que
no están consagradas en la Carta de Naciones Unidas pero que pueden
aplicarse discrecionalmente y de acuerdo a consideraciones de
política internacional.
Sin embargo, a pesar de estos cambios,
como lo expresa J.A. Carrillo Salcedo,
el Derecho Internacional continúa cumpliendo sus dos funciones
básicas: asegurar la coexistencia pacífica y garantizar la
cooperación.
Como lo afirma en apretado resumen
Cástor Miguel Días Barrado en la obra citada refiriéndose al cambio
presentado en el derecho internacional la anterior sociedad
internacional era universal, heterogénea, descentralizada e
inorgánica, básicamente interestatal y no integrada, y en la actual
sociedad internacional conviven una sociedad internacional de
yuxtaposición (o relacional), una sociedad internacional
institucionalizada y una sociedad internacional comunitaria.
En este sentido R.J. Dupuy habla de
derecho relacional e institucional para referirse a las diferencias
entre el derecho internacional clásico y el derecho internacional
contemporáneo.
El enorme progreso tecnológico y
científico constituye uno de los aspectos más sobresalientes de la
sociedad internacional. C. Del Arenal expresa al respecto que “las
cuestiones y problemas socio-económicos y científicos-técnicos, en
consonancia con su decisiva incidencia en la configuración del poder
y en la seguridad del Estado, han pasado a constituir el centro
neurológico y la problemática central del sistema internacional,
quedando los problemas político- diplomáticos y estratégicos
supeditados las más de las veces a los primeros. “
Es indudable que el signo
de cambio preside las actuales relaciones internacionales.
El derecho internacional
y la sociedad internacional siguen hoy en formación debido a que los
cambios trascendentales que han sacudido la escena internacional
exigen nuevas ideas, fórmulas, normas, principios que sean idóneos
para garantizar la paz y seguridad internacionales.
Se observa en el derecho
internacional el ascenso de las organizaciones internacionales como
vehículos eficaces de cooperación, la revalorización de la persona
humana en el orden jurídico internacional mediante la protección de
los derechos humanos y la aceptación de la jurisdicción
internacional para castigar los delitos internacionales, el
fortalecimiento creciente de los sistemas democráticos, la urgente
necesidad de la solidaridad internacional y justicia social
internacional, y la paulatina desaparición de la distinción entre lo
interno y lo internacional.
Pero, las
transformaciones de la sociedad internacional requieren de la
voluntad política de los Estados para contribuir a la cooperación
basada en la solidaridad internacional sobre la base de la
aceptación de los principios básicos del derecho internacional entre
los cuales sobresalen el respeto a la soberanía e integridad
territorial de los Estados y el respeto a la dignidad de los seres
humanos que por esta misma razón requieren que se les reconozcan y
protejan sus derechos.
Es necesario reiterar que
el derecho internacional debe ser norma de conducta de los Estados,
que estos están obligados a respetar los derechos humanos así como
las normas de “Jus Cogens”, que es sagrado el respeto al principio
de no intervención, y que debe existir cooperación internacional
para resolver los grandes problemas que afronta la humanidad.
Es indispensable analizar
las modificaciones y cambios que están ocurriendo en la sociedad
internacional pero lo que resulta claro es que se requiere mayor
solidaridad, cooperación, integración en todos los órdenes, hacer
primar los elementos de coexistencia y convivencia, y buscar
mecanismos para acabar las diferencias y desigualdades entre los
distintos pueblos. Puede tratarse de simples ideales que chocan
contra la cruda realidad internacional pero es que el orden
internacional también comprende los principios y valores aceptados
por la comunidad internacional en su conjunto y cuya realización es
tarea de todos y cada uno de los habitantes de la aldea global.
La globalización supone
cooperación a escala mundial, pero es preocupante la indiferencia de
los grandes Estados ante la injusticia social reinante en el mundo.
Es muy importante la
interacción entre la tecnología de la información y la economía
global. Por eso la única forma de resolver los actuales desafíos del
orden internacional es la cooperación internacional vinculante e
institucionalizada por medio de tratados internacionales bilaterales
o multilaterales.
Como lo expresa Brzezinski se requiere
una estrategia “hacia la creación de una comunidad global de
intereses compartidos “.
SEÑOR ACADEMICO HONORARIO
DOCTOR LOPEZ MICHELSEN:
Teniendo en consideración
su trayectoria como investigador académico, como escritor, como
profesor, pero especialmente como abogado al servicio de la patria y
de la defensa de sus derechos, encontró la Academia que tiene Ud.
sobrados méritos para que su retrato esté en compañía de los
eminentes juristas que iluminan esta Corporación.
Este acto es una
ceremonia de reconocimiento, de gratitud a quien le ha servido a la
República, de reafirmación de la fe en el derecho, y de exaltación a
quien ha dedicado su vida al servicio de causas nobles, a pensar en
lo público y a defender los intereses nacionales.
En nombre de la Academia
Colombiana de Jurisprudencia me es grato descubrir el retrato del
Presidente y académico honorario doctor Alfonso López Michelsen que
entra a la galería de ilustres juristas que presiden esta centenaria
Corporación.
Muchas gracias.
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